jueves, 27 de noviembre de 2014

Racismo en Cartagena

En Cartagena la discriminación va mucho más allá de la conocida y perjudicial discriminación racial contra los afrodescendiente, pues ésta también se presenta contra otros grupos étnicos como los indígenas, campesinos, y otros grupos raciales que se fueron desarrollando debido al mestizaje. Existen además otros tipos de discriminación como la discriminación social o el Clasismo, es decir la discriminación según la clase social a la que se pertenece, el barrio donde se vive, la forma de vestir, el acento, la ciudad de origen, el nivel de educación, la universidad en donde se estudió, el apellido, etc. A esta se suma también un término poco usado por los académicos de la discriminación, y es el llamado Servilismo o la enseñanza de comportamientos similares al de los ‘siervos’ y ‘criados’ de la época colonial, fomentados por tradiciones familiares y culturales e impulsados diferentes grupos sociales para inculcar respeto.


Los gérmenes del racismo y de la segregación siguen vigentes en Cartagena, todavía las familias tradicionales de la ciudad conservan sus escudos de armas, su nostálgica añoranza colonial. Y yo opino, que si la elite de la ciudad tiene (como aseguran) doscientos y trescientos años en el poder, eso quiere decir que ellos son los descendientes de los esclavistas. Pienso que nos deben, por lo menos, una disculpa.
Pero la segregación no es solo simbólica. En muchos edificios de Bocagrande, Pie de la Popa, Manga y Castillogrande (barrios burgueses por tradición) existen dos ascensores: uno para los residentes y otro para el personal de servicio. De vez en cuando ve usted a alguna señora elegante de la ciudad haciendo visita o haciendo cola en un consultorio médico mientras la muchacha del servicio le refresca obsequiosamente con un abanico manual.






Es ridículo pretender tapar el sol con las manos. Aquí el racismo se huele, hiede, hiere, afrenta los sentidos. Pero están sospechosamente empeñados en negarlo, en asumir que el asunto no es real, que es una fábula de resentidos y acomplejados que ven persecuciones donde no las hay. Es obvio que es una solapada estrategia de la élite cartagenera por conservar las cosas como están.





“Más orgulloso que negra parida de blanco”, “Está más creída que negra comida del amo”, son frases comunes en el argot popular caribeño.
Me siento feliz de Afrodescendiente, viva mi identidad, viva mi historia negra, mi historia bella.

http://youtu.be/gJixrvbv2w4
Antonia Murillo.